JUAN LAMARCK

 

 

 

FILOSOFÍA ZOOLÓGICA ( FRAGMENTOS )

 

 

 

ÍNDICE

 

Prólogo

Introducción

Cap. I              De las partes del arte en las producciones de la Naturaleza

Cap. II             Importancia de la consideración de las conexiones

Cap. III            De la especie entre los cuerpos vivientes y de la idea que debemos conceder a esta palabra

Cap. IV            Generalidades sobre animales

Cap. V Sobre el estado actual de la distribución y de la clasificación de los animales

Cap. VI            Degradación y simplificación de la organización de una extremidad a otra de la cadena animal, procediendo para ello de lo más complejo a lo simple

Cap. VII          De la influencia de las circunstancias sobre las acciones y los hábitos de los animales, y de la de las acciones y de los hábitos de estos cuerpos vivientes, como causas que modifican su organización y sus partes

Cap. VIII         Del orden natural de los animales y  de la disposición que es preciso dar a su distribución general para ponerla en conformidad con el orden mismo de la Naturaleza

Cap. IX            Algunas consideraciones relativas al hombre

 

 

 

Prólogo

 

Introducción

 

 

            "En su origen, lo físico y lo moral no constituyen, sin duda, más que una cosa misma. [...]" (p. XV)

            "[Sería] el sentimiento como la causa general e inmediata de los movimientos orgánicos, [y es la vida] una sucesión de movimientos que se ejecutan en virtud de las sensaciones recibidas por diferentes órganos, [...]." (pp. XVI-XVII)

            "[...] la Naturaleza ha creado progresivamente los diferentes órganos especiales, así como las facultades de que los animales disfrutan." (p. XVII)

 

Cap. I              De las partes del arte en las producciones de la Naturaleza

 

            "[...] se debe distinguir en estas ciencias [de lo natural] dos intereses muy diferentes que nos impulsan a conocer las producciones naturales que podemos observar. Uno de ellos resulta, efectivamente, el interés que yo llamo económico, [el] otro interés, muy diferente del anterior, el filosófico, [...]." (p. 26)

            "[...] se puede asegurar que entre sus producciones, la Naturaleza no ha formado realmente ni clases, ni órdenes, ni especies constantes, sino sólo individuos que se suceden los unos a los otros y que se asemejan a los que los han producido. [...]" (p. 28)

            "[Las clases, órdenes, familias y géneros] Se da el nombre de clase a la primera especie de divisiones generales que se establece en un reino. [...] Debe darse la palabra orden a las divisiones principales que constituyen una clase, [...]. Reciben el nombre de familias ciertas fracciones de la Naturaleza reconocidas en uno u otro reino de los cuerpos vivientes. [...]  Se llama género a las reuniones de razas, designadas con el nombre de especies, aproximadas según sus analogías [...]." (pp. 31, 33-34 y 36)

 

Cap. II            Importancia de la consideración de las conexiones

 

            "[...] clases de órganos especiales [...] 1º El órgano del sentimiento [...] 2º El órgano de la respiración [...] 3º El órgano de la circulación [...]." (p. 45)

            "[...] toda ciencia debe tener su filosofía, y que sólo por este camino puede hacer progresos reales. [...]" (p. 48)

 

Cap. III           De la especie entre los cuerpos vivientes y de la idea que debemos conceder a esta palabra

 

            "Se ha designado con el nombre de especie toda colección de individuos semejantes que fueron producidos por otros individuos parecidos a ellos." (p. 51)

            "[...] del Autor de todas las cosas; [...]." (p. 60)

            "[...] ¿no debo reconocer en esta potencia de la Naturaleza, es decir, en el orden existente de las cosas, la ejecución de la voluntad de su Autor, que pudo querer que ella tuviese esta facultad? [...]" (p. 60)

            "Para el hombre que, a este respecto, no juzga sino según los cambios que él percibe, los intervalos de estas mutaciones son estados estacionarios que le parecen sin límites a causa de la brevedad de existencia de los individuos de la especie. [...]" (p. 63)

            "[Los animales sufren] con el tiempo influencias sorprendentes, sobre todo después de una sucesión de generaciones en el estado que les obligó a contraer nuevos hábitos. [Unos pierden] con ello su ligereza, su agilidad; su cuerpo se espesa, sus miembros disminuyen en fuerza y ductilidad, y sus facultades no son ya las mismas. [...]" (p. 64)

 

Cap. IV           Generalidades sobre animales

 

            "Considerados en general, los animales [...] gozan de la facultad de cambiar de lugar y todos poseen partes eminentemente irritables. [...] No encontrándose los animales como los vegetales en el caso de hallar cerca de ellos su alimento, [...] poseen de mover las partes de su cuerpo y de ejecutar la locomoción, interesando a su propia conservación  y a la de su raza, las necesidades supieron procurársela." (pp. 71-72)

            "[Algunos animales] no experimentan ningún sentimiento y no pueden tener ninguna clase de voluntad. [...]" (p. 72)

            "[Algunos animales] son susceptibles  de recibir sensaciones y gozan del sentimiento íntimo de su existencia, sino que al propio tiempo tienen la facultad de formarse ideas, aunque confusas, y de obrar por una voluntad determinante, sujeta, sin embargo, a inclinaciones que los llevan exclusivamente a ciertos objetos particulares; y otros, por último, y estos son los más perfectos, poseen en alto grado todas las facultades de los precedentes. [...]" (pp. 72-73)

            "Así como la Naturaleza supo añadir a la irritabilidad, que resultaba insuficiente,  la acción muscular y la influencia nerviosa. Pero esta última, que da lugar a la acción muscular, nunca lo hace por vía del sentimiento, [...]." (p. 73)

            "Todos los cuerpos vivientes conocidos se distribuyen claramente en dos reinos particulares, fundados sobre diferencias esenciales que distinguen los animales de los vegetales, pues a pesar de lo que se dice yo estoy convencido de que no hay verdadera transición por ningún punto entre ambos reinos, y por consecuencia, que no existen en manera alguna animales-plantas, [...]. Pues todos los vegetales, sin exceptuar siquiera las plantas llamadas sensitivas ni aquellas que mueven algunas de sus partes al primer roce o al primer contacto del aire, están en absoluto desprovistos de irritabilidad, [...]." (pp. 78-79)

"Los animales son cuerpos organizados  vivientes, dotados de partes en todo tiempo irritables, dirigiendo casi todos los alimentos de que se nutren y moviéndose los unos a consecuencia de la voluntad y los otros por el influjo de su irritabilidad excitada." (p. 81)

            "Los vegetales son cuerpos organizados vivientes, nunca irritables en sus partes, no dirigiendo de ningún modo y no moviéndose ni por voluntad ni por irritabilidad." (p. 81)

            "La multiplicación de las pequeñas especies de animales es tan considerable, que ellas harían el globo inhabitable para las demás, si la Naturaleza no hubiese opuesto un término a tal multiplicación. Pero como sirven de presa a una multitud de otros animales, y como la duración de su vida es muy limitada, su cantidad se mantiene siempre en justas proporciones para la conservación de sus razas. Cuanto a los animales más grandes y más fuertes, se encontrarían en el caso de resultar dominantes y de perjudicar a la conservación de otras muchas razas, si pudiesen multiplicarse en grandes proporciones. Pero sus razas se devoran entre sí y sólo se multiplican con lentitud y en corto número, y ello conserva a su respecto la especie de equilibrio que debe existir. Por último, sólo el hombre separadamente de todo lo que es particular a él, parece poder multiplicarse indefinidamente, porque su inteligencia y sus medios le colocan al abrigo de ver su expansión limitada por la voracidad de ninguno de los animales. Ejerce sobre ellos una supremacía tal, que es capaz de aniquilar a las razas más fuertes y más grandes de animales, y restringe diariamente el número de sus individuos. Pero la Naturaleza le ha dado pasiones numerosas que, desarrollándose, desgraciadamente, en su inteligencia, ofrecen por ello un gran obstáculo a la multiplicación de los individuos de su especie, pues parece que el hombre se haya encargado por sí mismo de reducir sin cesar su número de semejantes suyos. Nunca, pues, la tierra estará cubierta de la población que podría alimentar. [...]" (pp. 83-84)

 

Cap. V             Sobre el estado actual de la distribución y de la clasificación de los animales

 

Cap. VI           Degradación y simplificación de la organización de una extremidad a otra de la cadena animal, procediendo para ello de lo más complejo a lo simple

 

Cap. VII          De la influencia de las circunstancias sobre las acciones y los hábitos de los animales, y de la de las acciones y de los hábitos de estos cuerpos vivientes, como causas que modifican su organización y sus partes

 

            "Pues el verdadero orden de cosas que se trata de considerar en todo esto consiste en reconocer: 1º, que todo cambio un poco considerable y en seguida mantenido en las circunstancias en que se encuentra cada raza de animales, opera en ella un cambio real de necesidades; 2º, que todo cambio en las necesidades de los animales produce en ellos nuevas acciones para satisfacerlas, y por consecuencia otros hábitos; 3º, que necesitando toda nueva necesidad nuevas aciones para satisfacerla, exige del animal que la experimente, ya el empleo más frecuente de tal parte que antes usaba menos, lo que la desarrolla y fortifica, ya el empleo de nuevas partes que las necesidades crean insensiblemente en él por los esfuerzos de su sentimiento interior. [...]" (p. 174)

            "Primera ley.— En todo animal que no ha traspasado el término de sus desarrollos, el uso frecuente y sostenido de un órgano cualquiera lo fortifica poco a poco, dándole una potencia proporcionada a la duración de este uso, mientras que el desuso constante de tal órgano le debilita y hasta le hace desaparecer." (p. 175)

            "Segunda ley.— Todo lo que la Naturaleza hizo adquirir o perder a los individuos por la influencia de las circunstancias en que su raza se ha encontrado colocada durante largo tiempo, y consecuentemente por la influencia del empleo predominante de tal órgano, o por la de su desuso, la Naturaleza lo conserva por la generación en los nuevos individuos, con tal de que los cambios adquiridos sean comunes a los dos sexos, o a los que han producido estos nuevos individuos." (p. 175)

 

Cap. VIII        Del orden natural de los animales y  de la disposición que es preciso dar a su distribución general para ponerla en conformidad con el orden mismo de la Naturaleza

 

            "En efecto, si es verdad que todos los cuerpos vivientes son producciones de la Naturaleza, no es posible negarse a creer que no pudo producirlas más que sucesivamente y no todas a la vez en un tiempo sin duración. Luego si los ha formado sucesivamente, hay motivo para pensar que comenzó por los más simples, no habiendo producido más que en último lugar las organizaciones más compuestas, sea del reino animal, sea del vegetal." (p. 196)

 

Cap. IX           Algunas consideraciones relativas al hombre

 

            "Si el hombre no se hubiera distinguido de los animales más que relativamente a su organización, resultaría fácil mostrar que los caracteres de organización que se emplean para formar con sus variedades una familia separada, son todos el producto de antiguos cambios en sus acciones y de los hábitos que ha adquirido, hábitos que han llegado a ser particulares a los individuos de su especie." (p. 234)

            "Se sabe, por los relatos de infinitos viajeros, especialmente respecto al orang [orang-outang] de la India, que cuando un peligro apremiante le obliga a huir, cae desde luego a cuatro patas. Esto revela, se nos dice, el verdadero origen de este animal, puesto que se ve obligado a abandonar la posición extraña que le imponía." (p. 237)

            "[Respecto del humano] ¿Quién no sabe que la cabeza no se articula de ningún modo en su centro de gravedad, que el pecho y el vientre, así como las vísceras que sus cavidades encierran, pesan casi enteramente sobre la parte anterior de la columna vertebral; que ésta reposa sobre una base oblicua, etc.? [...]" (pp. 237-238)

            "[Nos dice M. Richerand: «...] He observado que los niños cuya cabeza es voluminosa, el vientre saliente y las vísceras sobrecargadas de grasa, difícilmente se acostumbran a mantenerse en pie. Apenas se atreven al fin de los dos años a abandonarse a sus propias fuerzas, y permanecen expuestos a caídas frecuentes, teniendo una tendencia natural a volver al estado de cuadrúpedo.» (Fisiología, vol. II.)" (p. 238)

 

 

 

LAMARCK, Juan: Filosofía zoológica (1809), trad. por José González Llana, Valencia, F. Sempere, s/f, fragmentos.

 

Compendia: Eugenio Tait