3. LA IMPORTANCIA DE LA CONVIVENCIA FAMILIAR

Buenas relaciones y cortesía

La seguridad, confianza, amabilidad y cortesía que inculquen en sus hijos les ayudarán a relacionarse mejor con otras personas.

Propicien un ambiente cordial de comunicación y afecto en la casa, en el cual se eviten las agresiones y se estimulen el respeto y la cortesía en el trato con toda persona, y en especial la consideración y el cariño a la gente mayor.

Los niños son muy sensibles a las orientaciones de sus padres a propósito de las consideraciones especiales que hay que tener con la gente mayor y con quienes lo necesitan. Si a esta edad aprenden a colaborar y a ayudar, desarrollan su generosidad y su espíritu de cooperación.

Con los más pequeños el aprendizaje de la cortesía se inicia enseñándolos a saludar con amabilidad a las personas con quienes conviven. Explíquenles que a todos nos gusta ser tomados en cuenta y que, así como dan los buenos días a sus padres y hermanos, saluden a sus maestros, compañeros y a las otras personas con quienes pasan parte de su vida o les ofrecen algún servicio.

También a temprana edad se forman los hábitos de gratitud hacia las personas que los cuidan y los quieren; se aprende a pedir las cosas por favor, de buen modo, y a dar siempre las gracias cuando se recibe algo.

Hay que enseñarles a no molestar a las personas ni a burlarse de ellas con apodos o con bromas pesadas.

Ustedes pueden enseñarles, con su ejemplo, a no discriminar ni excluir a ninguna persona por razones de apariencia, edad, sexo, raza, religión, condición económica, forma de pensar o discapacidad.

Las actitudes corteses son testimonio de consideración, respeto y aprecio por los otros. La cortesía no significa estar en situación de inferioridad. A cualquier edad el trato cortés facilita la convivencia y las buenas relaciones entre todas las personas. Dado que les ayuda a moldearse una personalidad amable, la cortesía es parte esencial de la educación de sus hijas e hijos.

 


La comunicación con sus hijos

Puesto que la familia se funda en una serie de afectos y en el sentimiento de apoyo y pertenencia, "familia" son quienes comparten el techo y la vida. Aunque cada familia es diferente, lo importante es que todos los miembros sepan que pueden acudir a los otros en busca de respaldo y cariño.

El afecto es el vínculo más importante para favorecer la unión en la familia. Se manifiesta de diversas maneras: propiciando seguridad y protección, mostrando el interés que sentimos por los asuntos de los demás o gozando de su compañia. Todas estas manifestaciones sólo son posibles mediante la comunicación.

La comunicación familiar se puede entender como la disposición a compartir los sentimientos, emociones e intereses propios, y a mostrar sensibilidad ante las necesidades, los gustos y las preocupaciones de los miembros de la familia.

Sin comunicación no hay convivencia. Las distintas formas de comunicación familiar se presentan según la edad y las distintas circunstancias de cada quien. Es importante aprovechar, valorar y disfrutar cada una de esas oportunidades porque son irrepetibles, y asegurar que todos los miembros de la familia encuentren satisfacción y un lugar en la convivencia.

La buena comunicación entre los miembros de la familia no sólo es disfrutable, sino que también facilita la armonía y reafirma los lazos afectivos.

Estén dispuestos a hablar abiertamente respecto de temas que interesan a sus hijas e hijos como la sexualidad o la prevención de las adicciones, de manera que sus primeras nociones provengan de ustedes, y no de otras personas que los desorienten o los confundan.

Cuando necesiten corregirlos, háganlo sin lastimarlos ni agredirlos. Hablando se entiende la gente.

Aunque se encuentren molestos con sus hijos, procuren no utilizar palabras ofensivas que los puedan lastimar, pues esto sólo agravará el problema. Aquello que causa su enojo y su desaprobación se puede señalar de manera firme, pero sin ofender. Si ustedes son capaces de reprender a sus hijos manteniendo la calma, su influencia formativa sobre ellos será mayor.

Del mismo modo, procuren ayudar a sus hijos a que tengan una imagen positiva de sí mismos. En vez de decirles: "burro", "inútil", "desordenado", es preferible dirigirse a ellos con palabras alegres, cariñosas y de aliento que les ayuden a tener confianza en sí mismos y en la vida: "tú eres capaz de hacerlo mejor"; "tu ayuda me es valiosa"; "si tienes tus cosas en orden, perderás menos tiempo".

La comunicación es indispensable para la vida familiar. No sólo se comunica uno hablando, sino también a través de caricias, gestos, movimientos corporales, miradas y silencios. Es preciso reconocer que no es necesario que todos los miembros de una familia estén de acuerdo en todo momento, y tomar en cuenta que cada niña o niño tiene su propia personalidad, sus propios intereses y su particular manera de ver las cosas. Al considerar las opiniones y puntos de vista de los niños se fortalecen los lazos familiares, la seguridad y la autoestima de los hijos, y se les enseña a reflexionar sobre sus propias ideas.

 

Recuerden que. . . En los tiempos que corren se ha ido perdiendo el arte de la conversación en familia. Intenten recuperarlo porque es sumamente formativo.

Cuenten a sus hijos sus propias experiencias, pues en los relatos de las vidas y episodios de padres, tíos, abuelos, maestros o personajes históricos, los niños se forman una idea de cómo se puede vivir. Cuando se les platica cómo las personas han logrado salir adelante venciendo las dificultades mediante el estudio y el esfuerzo, se les ofrece un ejemplo que les sirve de orientación. Así adquieren elementos adicionales para dar sentido a sus propios esfuerzos.

 

 


El ambiente familiar

La mejor manera de contribuir al desarrollo sano y feliz de los niños es ofrecerles un ambiente familiar seguro donde se les quiera y se etimulen su desarrollo, su aprendizaje y su gusto por la vida.

Es mucho lo que se puede hacer para lograr que el tiempo de convivencia familiar ofrezca a los niños y jóvenes la tranquilidad necesaria para que comprendan el sentido de sus esfuerzos en la escuela y en la casa, y para que los lleven a cabo con gusto y responsabilidad.

A la mayoría de las madres y de los padres les preocupa lo que hacen sus hijos en el tiempo libre. Los niños deben aprender a aprovecharlo de manera constructiva, para evitar en todo lo posible los riesgos que pueden presentarse, como son el aburrimiento, los accidentes, la vagancia, la delincuencia y la drogadiccion.

El tiempo libre no es un vacío, tiene sentido y valor en la medida en que no está determinado por la obligación, sino por el disfrute y los gustos personales. Para que las energías creativas de las niñas y de los niños no se desperdicien ni tomen formas destructivas, los padres deben ser sensibles y detectar los intereses de sus hijos para favorecer un clima propicio en el que puedan desarrollarse.

Es esencial compartir con ellos lo que a ustedes les gusta. Comuniquen a sus hijos sus ideas sobre lo que consideran importante, bello o que está bien hecho. Es necesario que ustedes transmitan sus emociones ante un objeto, una situación, un pensamiento o cualquier estilo que provoca su valoración.

Así, enséñenlos a apreciar lo que ustedes consideran bello, valioso o importante, como el orden en la casa, el trabajo, la manera de poner la mesa o de cultivar una planta, la contemplación de paisajes y de obras de arte, el deporte, la familia, las amistades, la ayuda a los demás, y todo lo que ustedes consideren que vale la pena.

 


El fomento de la lectura y la escritura

Fomentar la lectura en el hogar es una manera excelente de orientar el uso del tiempo libre.

Mediante la lectura, las niñas y los niños no sólo obtendrán conocimientos, sino que desarrollarán su imaginación. La lectura les dará la oportunidad de transportarse a muy diversos y lejanos lugares, así como conocer nuevas formas de pensar, de sentir y de gozar. Haciendo que sus hijos adquieran el hábito de la lectura ustedes les ofrecerán una herramienta para que sean capaces de instruirse y de disfrutar de su tiempo libre toda su vida.

Para estimular en sus hijos el amor por la lectura, ustedes pueden llevar a cabo las actividades que a continuación se sugieren:

* Elijan lecturas adecuadas a la edad de los niños, para que les resulten interesantes y de su agrado. En la medida en que vayan creciendo, ellos mismos elegirán los libros que deseen leer.

* Lleven a sus hijos a las bibliotecas que tengan a su alcance para que participen en actividades en torno a la lectura, como son círculos de lectura, charlas acerca de algún libro, o lectura de cuentos en voz alta.

* Con niños pequeños y aunque ya no lo sean tanto, los padres y maestros pueden leer en voz alta. Para hacer amena la lectura, cambien la voz para caracterizar a los personajes y detengan la lectura para que los niños participen, pregunten y hagan comentarios acerca de lo que están comprendiendo.

* La lectura debe asociarse con el gozo y jamás con el castigo: no obliguen a sus hijos a leer. Invítenlos a que lleven a cabo la lectura por placer. Ellos irán aprendiendo que con un buen libro nadie se siente solo ni se aburre. Poco a poco incrementarán su gusto por la lectura e irán ampliando sus horizontes y los de su familia.

* Animen a sus hijos a escribir como parte de sus actividades diarias: para expresar sus sentimientos e ideas, para comunicarse, y como una manera de disfrutar su tiempo libre.

Algunas sugerencias pueden ser las siguientes:

* Aprovechar todas las ocasiones de comunicarse por escrito con otros: cartas, recados, mensajes.

* Escribir cuentos o pequeñas obras de teatro y representarlas con parientes y amigos.

* Copiar e intercambiar recetas de cocina o juegos y adivinanzas.

* Escribir poemas, calaveras, dichos o chistes.

* Llevar un diario.

 


El tiempo libre de sus hijos

Hay muchos y muy diversos caminos para enseñarlos a disfrutar de su tiempo libre de manera constructiva y sana:

* Enséñenlos a recibir de buen modo a sus familiares y amigos en casa y a visitarlos con gusto.

* Aprovechen las oportunidades de asistir a actividades culturales. Llévenlos a librerías, museos, casas de cultura, espectáculos al aire libre, conciertos. Muchos de ellos son gratuitos o de bajo precio.

* Traten de ver con sus hijos películas que juzguen adecuadas para ellos, y coméntenlas en familia.

* Si sus hijos manifiestan interés por alguna actividad artística, deportiva o intelectual, busquen la manera de darles apoyo y estímulo para que la practiquen.

* Traten de ampliar sus propios horizontes y los de su familia compartiendo juntos el gusto por aprender temas nuevos.

* Enséñenlos a apreciar la naturaleza y sus distintas manifestaciones llevándolos a caminar a parques o bosques, mirando el cielo con ellos y observando los cambios de las nubes y de las estrellas, del follaje y de las flores.

* Enséñenlos a jugar los juegos que ustedes conocen: canicas, trompo, resorte, cuerda, escondidillas o juegos de mesa como ajedrez, damas chinas, dominó, rompecabezas o juegos de memoria.

* Anímenlos a aprender a andar en bicicleta, a patinar y a nadar para que realicen estas actividades con otros niños y niñas de su edad.

* Canten y bailen con sus hijos. Estimulen su gusto por la música y, de ser posible, procuren que aprendan a tocar algún instrumento.

* Limiten el tiempo de uso de los videojuegos.

 


La televisión

Ver la televisión es uno de los pasatiempos que más atraen la atención de los niños. No es posible negar que, aunque muchos de los contenidos de la programación sean cuestionables, la televisión tiene un enorme potencial educativo, y aun formativo, pues los pone en contacto con realidades de nuestro mundo y de nuestro tiempo, y es una fuente importante de información, recreación y esparcimiento.

Sin embargo, para contribuir mejor a la educación de sus hijos es indispensable señalarles que en el hecho de ver televisión hay un riesgo: hacerlo con exceso. Si se ve demasiado la televisión, la mente se vuelve pasiva, se pierde capacidad de concentración, se bloquean la imaginación y la creatividad, se pierde sensibilidad ante la realidad del entorno inmediato. Cuando en la familia el principal vínculo es el de sentarse frente al televisor, se están sustituyendo con esta actividad la convivencia y la comunicación.

Es natural que, en algunos casos, las niñas y los niños, al ver la televisión, quieran parecerse a algunos personajes o figuras, e incluso tiendan a actuar como ellos, o a desarrollar un deseo irracional de consumo de las cosas que ahí se presentan. Estén atentos, porque podría ocurrir que algunos comportamientos inconvenientes o que para ustedes sean inexplicables tuvieran su origen en esto. Si así fuera el caso, platiquen con ellos y señalen lo negativo de tal influencia.

Cuando permitan a sus hijos ver la televisión procuren:

* Poner a su alcance programas o películas interesantes de fantasía o realidad, en los que predominen los buenos sentimientos, el respeto a los demás y el interés por el mundo que los rodea.

* Fijar tiempos y horarios para ver la televisión. Es recomendable que no se vea durante la comida, para no interferir con la comunicación entre los miembros de la familia.

* Enseñarlos a interpretar y a juzgar la calidad de los programas preguntándoles qué fue lo bueno, lo malo y lo que aprendieron de ellos.

* Aclarar sus dudas, desvanecer sus temores y calmar sus inquietudes acerca de lo que estén viendo.

 


Apreciar lo nuestro

También pueden guiar el uso del tiempo libre de sus hijos sugiriéndoles actividades que los lleven a conocer sus raíces y tradiciones familiares como:

* Decorar o escribir tarjetas cuando haya una festividad cercana.

* Escribir un libro de anécdotas familiares.

* Platicar con tíos y abuelos sobre anécdotas de la familia.

* Ver fotografías u organizar un álbum familiar.

* Crear una historieta con personajes de la historia y de la familia.

 

Enséñenlos a apreciar nuestras tradiciones culturales y nuestra historia. Les sugerimos:

* Visiten con ellos sitios históricos y arqueológicos, y demuestren su interés en conocer nuestras raíces culturales.

* Asistan a fiestas locales y regionales.

* Preparen con ellos alguno de los platillos tradicionales de una fiesta o de una región.

* Lean juntos mitos y leyendas de nuestro país.

* Participen juntos en actividades cívicas como las fiestas patrias, las votaciones y los honores a la bandera.

 

Nuestras tradiciones y costumbres han subsistido principalmente gracias a la práctica en familia. Contribuyan a que perduren, transmitiendo a sus hijos el gusto y el orgullo por nuestra cultura, el conocimiento de nuestra historia y la valoración de nuestro patrimonio pictórico, literario, arquitectónico, culinario y musical.

 

 

 


Aprender para la vida

Los valores, costumbres y modos de ver la vida que definen la personalidad y las aspiraciones de cada persona se van conformando poco a poco.

En la familia, mediante el ejemplo y la convivencia diaria, se van formando los gustos, los deseos y las maneras de entender el mundo de cada persona. La escuela contribuye a este proceso dando información y conciencia de los demás, así como del mundo en que se vive.

Transmitan a sus hijos la convicción de que siempre se podrá seguir estudiando sobre temas que les interesan, les sirven o les hacen falta, sin importar la edad, mientras haya el deseo y la voluntad de superarse constantemente, y que no sólo se aprende en la escuela.

Asimismo, es importante que sus hijos sepan que se puede aprender de circunstancias dolorosas o difíciles, así como de los aciertos y de los errores. De esta manera las niñas, los niños y los jóvenes crecerán con la conciencia de que la vida y las personas que los rodean les brindan diferentes oportunidades de aprendizaje y de relación satisfactoria.

Así, en la convivencia con personas mayores o que tienen alguna discapacidad se aprende que la experiencia y la voluntad hacen al ser humano.

Todo lo que se aprende en la escuela y en el hogar debe prepararlos para vivir mejor. Además, debemos tomar en cuenta que para un niño la familia y la escuela ocupan la totalidad de su vida, por lo que padres y maestros tenemos la enorme responsabilidad de apoyarlos.

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